viernes, 21 de marzo de 2008

Gris...

Huellas deterioradas, suspiros muertos,

recuerdos curtidos por el sol.

 

Bajo una montaña de hojas muertas

esta mi corazón, entre líneas trazadas

por el viento.

 

En medio de la putrefacción de la cuidad

finjo no encontrar hilos de colores

que ya debí olvidar

 

Tengo el descaro de disfrutar y hasta

compartir atardeceres que ya no me pertenecen.

 

Me reprocha por dejar mis palabras

en la tierra sin saber la razón, o tal vez

fingiendo ignorarla.

 

Después de todo creo que no es tan

grave que las manos se cansen,

que los ojos se rompan,

que los pies huyan,

que el corazón se encoja,

y que la demencia nos inunde.

 

Me pregunto si sentir se piensa

o si pensar se siente.

Ya no se si son diferentes,

ya no se si son lo mismo.

Cuando el cielo cae

Solo quiero recordar el color del silencio

fumando mis lágrimas plateadas por el

horizonte de una tierra lejana.

 

Solo quiero tomar mi orgullo y tus mentiras

con mi café en una hebra de suspiro.

 

Solo quiero caminar sobre una nube

de papel con mis zapatos de pétalos rojos.

 

Solo quiero ver el color que toman

las palabras en tus ojos,

ese color de sol marrón.

 

Solo quiero escuchar como charlan

nuestros espacios vacíos,

como hablan de arena, luz de velas

y deseos abandonados sobre la mesa.

domingo, 20 de enero de 2008

Noctámbulos

Pajaros noctámbulos maullan a las
campanas de la luna.

Lejano compañero el amanecer llego,
las estrellas se esconden tras el velo azul
y blanco del día.

El mundo grita olvido,
ya no lo escucho,
el mundo nada sabe de mi corazón.
A mi corazón tampoco escucho,
el nada sabe del mundo.

Y yo que se del mundo tanto como de
mi corazón prefiero guardar silencio y
esperar que el atardecer llegue para conversar
con los pajaros noctámbulos que maullan a
las campanas de la luna.

No importa que ellos tampoco conozcan la
respuesta que es obvia para el mundo e
insulsa para mi corazón.