Pajaros noctámbulos maullan a las
campanas de la luna.
Lejano compañero el amanecer llego,
las estrellas se esconden tras el velo azul
y blanco del día.
El mundo grita olvido,
ya no lo escucho,
el mundo nada sabe de mi corazón.
A mi corazón tampoco escucho,
el nada sabe del mundo.
Y yo que se del mundo tanto como de
mi corazón prefiero guardar silencio y
esperar que el atardecer llegue para conversar
con los pajaros noctámbulos que maullan a
las campanas de la luna.
No importa que ellos tampoco conozcan la
respuesta que es obvia para el mundo e
insulsa para mi corazón.
