viernes, 21 de marzo de 2008

Gris...

Huellas deterioradas, suspiros muertos,

recuerdos curtidos por el sol.

 

Bajo una montaña de hojas muertas

esta mi corazón, entre líneas trazadas

por el viento.

 

En medio de la putrefacción de la cuidad

finjo no encontrar hilos de colores

que ya debí olvidar

 

Tengo el descaro de disfrutar y hasta

compartir atardeceres que ya no me pertenecen.

 

Me reprocha por dejar mis palabras

en la tierra sin saber la razón, o tal vez

fingiendo ignorarla.

 

Después de todo creo que no es tan

grave que las manos se cansen,

que los ojos se rompan,

que los pies huyan,

que el corazón se encoja,

y que la demencia nos inunde.

 

Me pregunto si sentir se piensa

o si pensar se siente.

Ya no se si son diferentes,

ya no se si son lo mismo.

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